¡Hoy vamos a hablar de objetivos!
Seguimos con esta serie de entradas sobre cómo empezar a emprender (Si no viste las anteriores, aquí te dejo los enlaces:
¿Sabias que se estima que el 70% de los emprendimientos fracasa en su primer año? ¿y que de los que quedan casi la mitad no llegan a los 3 años?
El motivo de esto es muy simple, y tiene que ver con la falta de planificación, la mayoría de las personas piensa que si viviera distinto estaría mejor pero no saben como lograr la diferencia.
Generalmente, ven a alguien que emprende y gracias a eso tiene más libertad tanto económica como física, por lo que deciden tomar el mismo camino y comenzar a emprender. Lo que no ven todas estas personas que “copian” a otros, es la inmensa planificación que hay detrás de un emprendimiento exitoso. Todas las horas en las que el dueño de ese negocio solo se sentó y pensó. Por que el trabajo de un emprendedor, al fin y al cabo, no es vender, o producir. El verdadero trabajo de un emprendedor es definir un rumbo para su negocio, y asegurarse de que todo se cumpla para que ese rumbo se mantenga. Un emprendor es, al fin y al cabo, el conductor. Su principal trabajo es mantener la mira en el objetivo y transitar el camino hacia el.
Pero.. ¿cómo puede saber cuál es el camino a seguir, si primero no define hacia dónde se dirige? Por eso, para que tu emprendimiento sea exitoso, necesitas si o si definir tus objetivos y trazar el camino a seguir.
Pensalo así: si vos quisieras irte de vacaciones a una ciudad, buscás dónde queda esa ciudad y qué ruta te lleva a ese destino, pero si quisieras irte de vacaciones, y no supieras a dónde, ¿cómo podrías elegir la ruta para empezar el viaje? ¿Cuántas posibilidades hay de que llegues al destino que querías si solo agarras el primer camino que te cruzás y empezás a transitarlo sin saber el rumbo?
Lo mismo sucede con tu negocio, si no sabés a dónde vas… ¿Cómo vas a saber qué acciones realizar?
Por eso los objetivos son tan importantes.
Te dejo un par de recomendaciones para no perder el rumbo:
Establecé los primeros a largo plazo, pero ojo, ¡deben ser realistas! (¿Conocés la técnica SMART? Es la base de una buena planificación y la clave del éxito. Te enseño todo sobre ella y cómo implementarla en mi sistema de organización. Conocé más acá).
Una vez que tengas esos objetivos, fragmentalos en plazos más cortos y adaptá esos objetivos a los nuevos plazos. ¿Por qué? Es sencillo. Es como armar un dibujo uniendo los puntos. Cuantos más puntitos tengas, más fácil será que el dibujo quede bien. Lo mismo pasa con tus metas. Cuanto más pequeñas sean, más fácil evaluar si son realizables y trabajar para conseguir esos pequeños objetivos. Incluso va a ser mucho más sencillo evaluar y disponer de todo el material y capital que necesito para conseguirlos. Eso si, ¡esto solo funciona si todo está alineado con las metas grandes!
Ahora si, si ya llegaste hasta acá, mi amor, entonces es hora de dar el siguiente paso. ¡A ponerse en marcha! Obtené tus recursos (dinero, materiales, personal, etc) y dale vida a tu emprendimiento.
¡Espero con ansias verte crecer!
Tenés dudas? Podés dejarmelas en comentarios o encontrarme en Instagram como @flordeemprendedora para aprender mucho más